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La cultura en tiempos de crisis

Crisis ha sido (y es) sin duda el concepto más expandido en los últimos tiempos. Entreverada en el mundo de las finanzas (pero extendida a todos los ámbitos de la sociedad) la crisis plantea el gran desafío del cambio. Cambio que urge aplicar en todos los ámbitos. El cultural y el de la gestión no queda atrás. Mientras much@s debaten e idean estratégicas para evadirse este paso, otros lo evaden con distancia y reconocimiento.    
En mayo pasado la Fundación Contemporánea publicó los datos de la cuarta consulta del Observatorio de la Cultura. En la misma 99 miembros del panel que lo componen dieron sus consideraciones acerca del estado del salud del que goza la cultura en las instituciones culturales española. De ese sondeo resultó una nómina de instituciones que financiadas con dinero público, y sufriendo recortes presupuestarios, han sabido sortear los contratiempos, cerrar sus cuentas sin pérdidas, apostar a dar más de sí para alcanzar un manejo óptimo de sus fondos e incluso ser creativos en su tarea.
En ese contexto, el panel de expertos –integrado por escritores, artistas, directores y actores, arquitectos y creadores de todos los campos; responsables de fundaciones, directores de museos, centros e instituciones culturales; editores, productores, promotores, galeristas y responsables de industrias culturales; comisarios de exposiciones, gestores culturales y profesionales del sector, así como responsables de áreas culturales de la administración pública central, autonómica y municipal- eligió de una lista de 175 las instituciones (públicas y privadas) que según su parecer fueron las que desarrollaron las mejores aportaciones culturales de los últimos años, desarrolladas a pesar de las dificultades económicas.
   
Entre 175 iniciativas mencionadas, estas son las más repetidas de iniciativa pública:
Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, Cáceres 11
Matadero Madrid 10
Laboral, Gijón 8
Centro de Arte Dos de Mayo, Móstoles, Madrid 7
Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, Avilés 7
La Conservera, Ceutí, Murcia 6
Museo del Prado, Madrid 5
Medialab Prado, Madrid 4
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid 4
Alhóndiga Bilbao 3
Biblioteca y Filmoteca de Navarra, Pamplona 3
Ciudad de la Cultura, Santiago de Compostela 3
Dominó Caníbal. PAC Murcia 3
La Noche en Blanco, Madrid 3
Museo Balenciaga, Guetaria, Guipúzcoa 3
Museo de la Evolución Humana, Burgos 3
Museo Thyssen, Madrid 3

Grieta y pliegue

Doris Salcedo, "Shibboleth"

"Piense en la correspondencia… Antes las cartas eran importantes, evidentemente, por lo que se leía en ellas. Pero en una relación amorosa, por ejemplo, también existían el horror y la fascinación que suscitaba la espera de la carta. […] Hoy día, con el correo electrónico, incluso una relación amorosa se sitúa de alguna manera, en una especie de presencia: enviamos un correo, lo recibimos enseguida, respondemos inmediatamente. Por lo que a mí respecta, para los intercambios culturales esta muy bien. Pero no sé si los amantes serán más felices sin el desgarro de la espera…”

Umberto Eco. Citado en Soutif, D.,
"¿Serán los amantes más felices
sin eldesgarro de la espera?".
En Art i temps, CCCB.



Hace algún tiempo tuve la oportunidad de investigar sobre la concepción íntima del tiempo y del espacio partiendo de una intuición personal sobre la temporalidad; en aquel momento recuerdo haber escrito una “brevísima anotación al tiempo”:

Este tiempo que nos sitúa en una posición de incertidumbre e indeterminación y donde las referencias de causalidad y la certeza se han borrado un poco.

Tiempo de lo renovable, de lo desechable, de la inmediatez y del impacto como sustitutos de la contemplación y de lo persistente. Tiempo de cambio de piel, de crisis, de renacer, de acabar y de esperar.
La anotación quedó perdida en un sinfín de páginas que sirvieron de sustento a Terreno Llano -una instalación audiovisual que me entretenía y no acababa-; pero la sensación de vivir en un presente continuo e irreferenciado me derivó a concluir que es real el cambio en el uso e idea del tiempo y espacio en la época actual.

Augé argumenta en Los no lugares que la aceleración del tiempo es precursora de una de las transformaciones del mundo contemporáneo que llevan a nombrar la etapa actual como hypermodernité (sobremodernidad). El tiempo hoy se caracteriza por su ininteligibilidad debido a la pérdida de sentido de progreso. Esta pérdida se asocia a los acontecimientos históricos y a la necesidad de la búsqueda de identidad en elementos de un pasado cercano no comprensible y un pasado lejano excesivamente distante como para reconocerse en él.  
 
Pero, ¿qué provoca esta aceleración? Una respuesta posible para Augé es la hiperabundancia de acontecimientos que somos capaces de asimilar. Si se da un acontecimiento de relativa importancia para el hombre, se debe buscar la causa; se tiene que explicar históricamente para darle sentido. La facilidad para conocer acontecimientos es mayor porque las vías de comunicación son veloces. La historia se escribe mientras acontece y lo que acontece debe cobrar sentido en el momento de suceder. Cada persona se siente parte de la historia porque participa como nunca antes de la misma gracias al acceso a la información. Este es el punto en el que se torna compleja la relación de cada individuo con el resto de los acontecimientos de los que tiene noticia sin que su individualidad no se vea afectada.

Ahora somos partícipes de las diferentes temporalidades que conviven alejadas unas de otras y las relacionamos. Podríamos decir que el mundo se achica y el tiempo se multiplica. Con cierta nostalgia romántica descubrimos que no seremos el viajero entre un mar de nubes sobrecogido ante un paisaje sublime nunca antes explorado. Pero, también  podría ocurrir que el exceso de referencias –la  aceleración- nos haga  sentir realmente faltos de un asidero cómodo, asimilable y reconocible.


Caspar David Friedrich, "El caminante sobre el mar de nubes"

Informado, desinformado
Experiencia, inexperiencia
Contacto, ausencia de contacto

¿Llegaremos todos a alcanzar ese asidero? Y si llegamos, ¿sabremos usarlo? Si está muy alejado, será complicado alcanzarlo y nos costará mantener el equilibrio durante el viaje. Algunos se verán privados del acceso a esta ayuda, a esta herramienta útil. Sólo, a lo mejor, prueban a estirar sus brazos y su cuerpo, logrando alcanzar el asidero de puntillas.

Aprehensible

Los medios digitales propician una nueva forma de relación, de situación y de presencia del individuo en la sociedad. Por ejemplo, diremos que Internet es practicable, participativa, opinable, extensa, accesible. Pero, el desfase –generacional, de poder, educacional, económico- se ha trasladado del escenario analógico al digital y entre ambas realidades existe una relación de retroalimentación que las hace avanzar y diluirse en algunas fronteras.

La sociedad avanza siempre –no discutiremos el sentido-, no espera al que se entretiene; pero, siempre fue así.

/// Por Laura Limón

Crisis museística



Si hablamos de un cambio de la sociedad hacia lo digital, este también se tendrá que reflejar en la cultura, y ¿qué más puede figurar como encarnación de la cultura que los museos? Los museos que desde hace siglos son el sitio donde se colecciona, conserva y exhibe la cultura, donde se transmite el conocimiento acumulado del pasado.[1] También estas entidades tendrán que enfrentarse con la nueva cultura digital, con la divulgación del conocimiento por un soporte diferente, con otro lenguaje y con otro grado de intervención, comunicación e interrelación. En lo que era la catedral de la cultura tendrán que tener paso fenómenos contemporáneos como la tecnología, que conectará los dos mundos, el pasado con el futuro, como también se tendrá que tener en cuenta algo tan profano como la educación, para verdaderamente poder conseguir la transmisión de conocimiento, que viene siendo el objetivo principal de un museo.
La educación tiene mucho que ver con el sistema de paidocracia en el que dominan los jóvenes o en todo caso el “valor joven”. Esta idea de un infantilismo progresivo, de que todo tiene que ser lúdico y divertido, sin necesidad de reflexionar y pensar, con el enfoque en ganar y ser el primero o el mejor en todo, para el ámbito de los museos se tiene que adaptar y combinar con lo que quiere conseguir la institución y así encontrar un punto intermedio. La visita a un museo no tiene que ser pura diversión, pero tampoco algo que esté reservado a los intelectuales, porque no se explica nada a quien no entienda. 


El cambio, más bien la crisis de la cultura en nuestra sociedad de innovación se basará en que los museos se bajen de su escalón y se mezclen con la gente, que intenten estar abiertos para todos – independientemente de la edad, la clase social o sus condiciones físicas – y sobre todo llegar a ser entendidos por todos…. O sea: ¡socializarse y comunicarse¡[2]


Una entrada de la tecnología en el mundo museístico se notará por un lado en la manera de la transmisión del conocimiento, es decir en la integración de medios y soportes digitales dentro de las salas y exposiciones. Por otro lado – y más decisivo – es su influencia en la comunicación, tanto en el lenguaje como en su transformación en un proceso bidireccional, en aceptar un feedback y una opinión de los visitantes.
El concepto de crisis con su necesidad de desprenderse de lo viejo, tradicional y acostumbrado para dar el paso hacia algo nuevo, transformado, asumiendo el riesgo de no poder determinar el rumbo exacto, también es válido en el ámbito de los museos. También ellos tendrán que utilizar su imaginación para percibir el cambio y al mismo tiempo prepararse para recibirlo adecuadamente. Así contestarán al grito para una transformación, para el encuentro de una nueva forma de instalarse en un nuevo mundo.
O, para decirlo no tan drástico: “Es lógico suponer que el museo seguirá evolucionando, como la sociedad, ya que se trata de una creación humana y, como tal, está sujeta a cambios.”[3]

/// Por Martina Zimmermann 






[1] En La difusión cultural en el museo: servicios destinados al gran público (1999, ediciones TREA, Gijón) María del Carmen Valdés Sagüés habla de museos como “almacenes de conocimientos” (p.41).
[2] Según María del Carmen Valdés Sagüés en su obra citada, pp. 35-41.
[3] Véase p. 41 de la misma obra.

Obsolescencia vs. laboratorios culturales



Consuma, consuma, consuma. Use y tire. Hace un par de semanas miré en Internet un documental titulado “Comprar, tirar, comprar”. El trabajo, dirigido por Cosima Dannoritzer, es una coproducción entre Televisión Española, Televisió de Catalunya y Arte France que deja en evidencia una de las principales consecuencias de la sociedad actual: la pérdida de valor.

El hilo conductor para dejar en evidencia esta idea es la obsolescencia programada de los objetos. Una investigación de casi tres años demostró sin embargo que la manipulación mediática y de las grandes corporaciones para incidir en la conducta y decisiones de consumo de la mayoría de la ciudadanía no es fenómenos recientes. Para argumentarlo demostraron que ya desde finales del siglo XIX existía este tipo de manipulación tecnológica.

Thomas “Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1.500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2.500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1.000 horas”, según se lee en la sinopsis del documental. Actualmente las horas de vida de una bombilla de luz varían dependiendo si ésta es de bajo consumo o de incandescencia.

Aunque en principio parece, el trabajo audiovisual no dibuja un escenario catastrófico, en el que toda innovación está vinculada a la manipulación de masas. Apela a los movimientos (cada vez mayores) que surgen en distintos puntos del mundo que rechazan ese modelo y generan nuevos con características colaborativas, que refuerzan las ideas de una sociedad del conocimiento.

Esos espacios donde confluyen tecnología, cultura y educación son ejes de fenómenos sociales que emergen como alternativas a la hegemonía de los poderes (políticos, económicos, corporativos). Son células sociales que permiten encauzar las ideas, extrayendo su potencial dinámico y transformador. Las fábricas e industrias culturales, los laboratorios de ideas e incluso el turismo del conocimiento son rasgos de identidad de estas nuevas “tribus” nacidas en la era de la sociedad de la innovación. 

///Por Yelly Barrios Rodríguez

What is DIGITAL CULTURE?


Como ya hemos comprobado a lo largo de este curso de cultura y productos culturales digitales, históricamente la producción de esos contenidos culturales se ha realizado de manera artesanal.

Sin embargo, a lo largo de los siglos, sabemos que la tecnología se ha cruzado con el arte y la cultura configurando escenarios innovadores que han significado auténticas revoluciones sociales. Primero fue la imprenta, en el siglo XV; durante la Ilustración, ciertas técnicas de grabado modificaron las artes plásticas; luego fue el cine y posteriormente las tecnologías digitales e Internet.

Cada uno de estos cambios ha implicado una nueva manera de producir bienes de consumo cultural, pero también ha supuesto un cambio radical en el papel que la cultura ha tenido en nuestra sociedad..

Pero, ¿de qué manera se ha podido implementar ese nuevo paradigma de la creación, totalmente diferente de lo que conocíamos hasta ahora, en el mundo de la cultura? Pues bien, a través del uso y la interseccion con la red de redes.

La tecnología no se ha comportado como un complemento de la cultura, como una prótesis utilizada para ampliar nuestras funciones, nuestras posibilidades de acción; la tecnología no nos ha ofrecido simplemente nuevas posibilidades instrumentales sino que nos ha situado en otro mundo, en otro espacio.. (A través de Internet por ejemplo estamos reinventando nuestras posibilidades en términos generales “sociales” y en terminos específicos “creativos” de la cultura...)

La tecnología ha sido y será nuestro marco infinito de posibilidades culturales.. CONOZCÁMOSLA Y DISFRUTEMOS!  

/// Por Ana Ballesteros

La cultura digital sometida a la critica cultural


Se dice que la cultura digital nos plantea un cambio, un nuevo uso del lenguaje y de las relaciones, una nueva manera de estar en el mundo. Podríamos pensar que la sociedad del consumo, que pasó a ser sociedad del espectáculo con Debourg y luego sociedad líquida con Bauman, está ahora caminando hacia un estado posterior: una sociedad nubolosa, tanto por el lugar donde alberga su contendido como por la dificultad para entrever su futuro a medio plazo. La sociedad digital nos plantea una crisis, un necesario cambio de dirección. La sociedad digital es un abismo y como diría Nietzsche, es un abismo que nos devuelve la mirada.

Ante todo lo que nos acontece desde que Internet y las aplicaciones tecnológicas se han instalado en nuestra cotidianidad, cabe una actitud pasiva, de consumo inmediato, (entendiendo la mediación al más puro estilo hegeliano, si eso todavía está permitido) o de distancia, a través de la crítica.Y es que la crítica (del verbo griego krínein, separar, decidir) solo se puede lograr a través de la cultura. Solo el pensamiento que, como el buen carnicero de Platón,  separa los conceptos y  analiza los acontecimientos, puede disfrutar y lidiar con las implantaciones digitales sin caer en su consumo pasivo o en el tedio del espectador. 

En otras palabras: solo el que disfruta y comprende lo digital a través de la crítica pude actuar con ella activamente. No pretendo volver con nostalgia hacia las críticas marxistas de la enajenación de la tecnología, pero sí recuperar elementos de la crítica de la cultura que resultan sumamente interesantes para analizar nuestro momento: lo que los grandes filósofos de la sospecha nos enseñaron fue que no hay movimiento que provenga del ser humano y que sea desinteresado. Nietzsche lo dijo respecto del los religiosos y los filósofos, Freud respecto de nuestra conciencia y Marx se refería con ello a las superestructuras sociales. Apliquémoslo a nuestro día a día: no hay movimiento de Google, aplicación de Apple o "Me gusta" de Facebook que no estén mediados por el interés. 

Y finalmente son movimientos tan grandes que ordenan nuestro mundo y nuestro sistema de pensamiento. Esto no quiere decir que no podamos tener una cuenta en google: quiere decir que la lógica de ordenación del mundo de google domina el modo de navegar por internet del 95% de los usuarios de internet del mundo, marcándonos un camino, faciltándonos unas vías en vez de otras. Y desde luego no de un modo azaroso o desinteresado. Saber esto no implica dejar de utilizarlo, ni mucho menos. Pero  los mecanismos de poder que estas grandes corporaciones que son las ventanas de nuestro mundo tienen, debería ser objeto de análisis y debate. 

No podemos pensar que no hay que preocuparse porque ahora hay un buscador que nos lo pone fácil. Hay que educar en el conocimiento de las implicaciones que tiene toda herramienta que ejerce la mediación entre nosotros y el mundo.  Hay que ser críticos. y para ello necesitamos la cultura.


///Por Cayetana Martínez





Los oficios de la cultura


En uno de los capítulos del programa de TVE, Los Oficios de la Cultura, que abarcan diversas disciplinas, se dedicó tiempo al gestor cultural: un agente que existe desde hace décadas y que poco a poco va forjándose su lugar en la sociedad y en el mercado laboral.

El gestor cultural puede encontrarse en las más diversas áreas. Puede estar "detrás de cada biblioteca, museo, teatro, Sala, exposición, concierto, asociación que visitamos. El gestor cultural es el encargado de administrar los recursos económicos, artísticos y de personal que hay en cada uno de estos centros".

José Guirao, director de la Casa Encendida de Madrid y referente en España del ámbito cultural, es el responsable de explicar los secretos de la profesión.

//////////LummoBlocks: Interacción digital (o cómo convertirse en una pieza de Tetris)//////////

/// No sabía qué esperar de algo llamado así, pero como parte de nuestra investigación acerca de la cultura digital, nos acercamos como principiantes curiosos a comprobar y conocer de primera mano qué era aquello de LummoBlocks, de lo que nos habían hablado en nuestra primera visita de exploración a MediaLab y que tiene lugar todos los Viernes de 19:30 a 00:00, en la Plaza de las Letras en Madrid, delante del edificio donde tiene su sede.

/// Así que allí estábamos, una fría tarde de viernes de otoño junto con unas pocas personas más que podríamos clasificar en dos grandes grupos: Las que saben lo que pasa y participan conscientemente en la acción, gente que va porque sabe de ello como nosotros, unos cuantos “sin techo”  y algunos adolescentes, pocos en general; y otra gente que simplemente pasa por allí de casualidad, mira, se queda y participa. Creo que es principalmente a ellos a los que realmente se dirige la actividad (por lo menos desde mi percepción), como una forma de incluirles y hacerles interactuar con la ciudad, y si se quiere decir así, utilizando la “cultura digital” sin que ellos mismos se den cuenta de ello, sin manual de instrucciones ni explicación. Y es que no se trata de enseñar, sino de experimentar o más bien, "interactuar".

 /// ¿Y cómo es esa interacción? Cuando uno llega allí y a primera vista, uno ve dos personas haciendo movimientos extraños en la plaza, personas que parecen estar hipnotizadas porque miran siempre a un mismo punto. Cuando empecé a entender lo que pasaba, me dí cuenta de que toda la fachada del edificio era una especie de pantalla gigante, donde se está proyectando de alguna manera, una versión del juego clásico del Tetris. Sólo más tarde noté que los jugadores actúan como las piezas del juego, que uno los mueve de un lado a otro, mientras el otro los puede dar la vuelta, tal como lo pide la situación, todo eso acompañado de los gritos de los demás “tetriseros” y la animación de los espectadores, creando entre todos una improvisada atmósfera de participación colectiva.

/// Como veis, la verdad es que LummoBlocks es un poco difícil de explicar de manera escrita, así que lo mejor es, !Ir y participar!

Noticias relacionadas:


>>>"Mikontalo Lights"  



//////////La Inter-Acción en el corazón del Prado//////////





/// Una explanada moderna en el frente y una fachada de impactantes grises y plateados invita a pasar. Las líneas que definen el paisaje coinciden con el escenario del fondo: un laboratorio de tecnología y cultura, ubicado en el corazón del Paseo del Prado, en la calle Alameda 15. 

/// Medialab se define a sí mismo como “un espacio orientado a la producción, investigación y difusión de la cultura digital”. La diferencia de su propuesta radica en que esos objetivos se desarrollan en el ámbito de confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad.

/// Al traspasar el acceso principal se ingresa en una especie de túnel que guía al visitante hacia un salón donde se leen a primera vista lenguajes y códigos muy diversos. Al principio parece que la sala -ambientada como un perfecto laboratorio digital y tecnológico-, es ajena a quienes no leen ese tipo de idiomas. Sin embargo, la presencia en el lugar de un “mediador cultural” se torna imprescindible en el nexo entre la cultura digital, la ciencia, la tecnología y la sociedad.

/// Con la necesaria predisposición, y sin más propósitos que la curiosidad, se llega de una manera y se sale de otra. El mediador cultural traduce los propósitos del espacio, comunica los intereses, enseña los proyectos e invita a sumarse a ellos. La inter-acción como eje de trabajo trasciende el ámbito digital en Medialab, llega al barrio que lo rodea y a otras comunidades. Se entrelaza al mundo con un dedo en un botón, abre espacios a la indagación en terrenos (casi) inexplorados y abiertos a difundirse a quien solo despierte un poco su curiosidad.

/// Desde CultuLab proponemos navegar por los enlaces que interconectan el mundo de la cultura digital y la sociedad, buscando aprender, investigar y desglosar primero, para luego estudiar a fondo las interconexiones del proyecto desde su modelo de gestión y de cara a su potenciación y desarrollo futuro.